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Página oficial · Puerto Varas, Chile

Iván González Seguel

Ingeniero Civil Industrial, MBA y Magíster en Finanzas. Fundador de CFO Austral. Trabajo en la unión entre finanzas, control de gestión, automatización de procesos y operación real de empresas constructoras.

Aprendí en construcción que el margen no se pierde en el cierre del mes. Se pierde antes, cuando la obra, la información y la decisión dejan de conversar.

Esa frase resume mi enfoque: los números no se interpretan al final del proceso. Se construyen desde la forma en que la empresa captura, valida y usa la información que nace en la operación.

Enfoque profesional

La esencia no es solo financiera. Es entender cómo se genera el resultado.

Mi formación es financiera, pero mi aprendizaje más importante ocurrió mirando la operación. En construcción, el resultado no se explica solo desde un estado financiero. Se explica desde el avance físico, las restricciones, los estados de pago, los subcontratos, los materiales, la maquinaria, la bodega y la forma en que cada dato llega a gerencia.

Por eso mi foco no está en interpretar reportes una vez que el problema ya ocurrió. Mi trabajo consiste en rediseñar procesos para que el dato nazca bien, quede trazable y sirva para decidir. Si el dato no permite tomar una decisión, el problema no es el dato. Probablemente hay que revisar el proceso que lo genera.

Esa lógica la he aplicado en construcción, finanzas corporativas, retail, tecnología y operación logística. Pero en construcción encontró su forma más clara: cuando la planificación semanal falla, la caja lo siente; cuando el avance físico no es confiable, los ingresos se proyectan mal; y cuando la información llega tarde, la gerencia deja de controlar y empieza a reconstruir.

Origen del método

La contabilidad registra pérdidas que la obra empezó a crear semanas antes.

Durante años miré la construcción desde una posición financiera que salía de oficina central a terreno para entender la causa raíz de los incumplimientos de producción que afectaban estados de pago, flujos de caja y decisiones de gerencia.

Entre 2014 y 2021 trabajé como controller financiero en una constructora del sur de Chile. En ese período participé en el control de más de 20 proyectos habitacionales, con un volumen aproximado de 1.000 viviendas y departamentos al año, en comunas como Puerto Montt, Puerto Varas, Osorno, Llanquihue, Los Muermos y Castro. Eran obras DS19, DS49 e inmobiliarias privadas, con plazos habituales de ejecución entre 18 y 24 meses.

Mi día a día eran los cierres mensuales, estados de pago, flujos de caja, costos por partida, reportes para gerencia y reuniones donde cada número tenía una historia detrás. Y mientras más proyectos revisaba, más evidente se volvía un hecho incómodo: muchas pérdidas no nacían en finanzas. Finanzas las registraba, las explicaba y después debía proyectar sus efectos.

El origen estaba antes: en una restricción conversada pero no trazada; en un avance físico que no representaba la producción real; en un material que no llegaba a tiempo; en maquinaria disponible pero mal planificada; o en planillas manuales que llegaban tarde cuando la obra ya había seguido avanzando.

Pitch principal

El origen del problema en 60 segundos.

En este breve análisis, explico por qué una empresa no pierde el control financiero solamente cuando el contador cierra tarde el mes. Lo pierde mucho antes: cuando la información operativa llega tarde, incompleta o sin trazabilidad.

“Automatizar no es llenar la obra de plataformas. Es diseñar procesos simples y útiles donde la información nace en la operación y se transforma directamente en decisiones para la gerencia.”

Experiencia aplicada

Tres situaciones reales que explican mi forma de trabajar.

No están escritas como currículum. Son experiencias de terreno, control financiero y mejora de procesos que muestran cómo fui construyendo un enfoque: encontrar dónde se fuga el margen, ordenar el dato desde su origen y convertirlo en una decisión útil.

Caso 01 · 2014–2021 · Vivienda e inmobiliario en el sur de Chile

Cuando el avance físico no era confiable, la caja empezaba a financiar el desorden.

En proyectos habitacionales DS19, DS49 e inmobiliarios privados, con plazos de ejecución de 18 a 24 meses, el avance físico informado no siempre representaba con precisión lo realmente ejecutado. Esa brecha no era un detalle técnico: afectaba la proyección de ingresos, distorsionaba estados de pago y podía hacer que una obra dejara de autofinanciarse.

Cuando eso ocurría, el proyecto presionaba el flujo de efectivo semanal. En la práctica, algunas obras requerían préstamos internos desde otros centros de costo o financiamiento de corto plazo para cubrir necesidades operativas. El costo financiero subía y la gerencia recibía una lectura tardía de un problema que se había incubado en terreno.

Como controller financiero, preparaba reportes para gerencia revisando materiales, subcontratos, recursos humanos, maquinaria, gastos generales, herramientas, estados de pago, cuentas por cobrar, deuda, flujo de caja y compras pendientes. Pero el trabajo relevante no era solo reunir información. Era hacer que esas variables conversaran con la producción real de cada proyecto.

La mejora vino de conectar tres capas que antes tendían a revisarse por separado: avance físico, avance financiero y flujo de caja. El control dejó de ser únicamente financiero. Había que validar si la producción era real, si estaba respaldada por avance ejecutado y si permitía sostener la caja de la obra.

En ese proceso también apareció un hallazgo importante: algunos subcontratos informaban una producción mayor que el avance físico declarado. Parte del problema estaba en el corte mensual. El cierre de producción se hacía el último viernes del mes, y algunos contratistas proyectaban avance hasta el último día aunque ese trabajo todavía no estuviera ejecutado. El resultado era una falsa sensación de cumplimiento.

Reforzamos la validación cruzada entre producción, estados de pago, avance físico y costos por partida. El objetivo era evitar pagos duplicados, reducir reprocesos productivos y asegurar que cada costo operativo tuviera respaldo en la obra y también en los estados financieros.

La gerencia obtuvo una lectura más confiable de ingresos, gastos generales y presión de caja por proyecto. El foco estratégico fue proteger el margen operacional para permitir la continuidad de nuevas etapas, reducir préstamos internos entre centros de costo y mejorar la capacidad de que cada obra sostuviera su operación con mayor independencia.

Avance proyectado versus avance real en obra
La brecha entre avance proyectado y avance real crea una falsa sensación de cumplimiento y termina presionando el flujo de caja.
Tres cambios de control en obra: avance físico, horas efectivas y trazabilidad
Pasar del corte mensual ilusorio a la validación semanal exige medir avance real, horas efectivas y trazabilidad desde el origen.
El dato nace en el origen en terreno
Cuando el dato nace en terreno y se valida a tiempo, gerencia deja de reconstruir la historia días después.

Caso 02 · Auditoría de costos en obra · Maquinaria pesada

El costo oculto de una retroexcavadora que se registraba como día completo, pero trabajaba menos de media jornada.

En una auditoría de costos revisamos en detalle el uso de maquinaria pesada: retroexcavadora, excavadora y minicargador. Los reportes indicaban jornadas completas de 10 horas diarias. Sin embargo, al evaluar el uso real, encontramos que la maquinaria trabajaba entre 3 y 4 horas efectivas. El resto del tiempo estaba disponible, pero sin uso productivo, mientras el costo seguía registrándose como día completo.

Ese hallazgo fue importante porque mostraba una fuga típica en construcción: el dato existía, pero no explicaba la realidad. El reporte decía “uso diario”; la operación decía otra cosa. Y si el dato operativo no refleja lo que realmente ocurre, el costo financiero termina aceptando una distorsión como si fuera normal.

La solución no fue simplemente cuestionar el gasto. Creamos un proceso de control específico involucrando al equipo de terreno y oficina técnica. La maquinaria debía asociarse a actividades concretas, frentes de trabajo reales y condiciones listas para ejecutar. Si una actividad no estaba preparada, no tenía sentido comprometer un recurso crítico que después quedaría detenido.

Ahí la lógica de Last Planner System fue clave. La planificación semanal permitió ordenar mejor el uso de recursos, revisar restricciones antes de comprometer maquinaria y coordinar con mayor precisión qué equipo se necesitaba, cuándo y para qué frente. El control pasó de registrar horas a validar productividad real.

El costo de esa operación se redujo de manera importante al mejorar la planificación del uso de maquinaria. Pero el aprendizaje fue más grande que el ahorro: muchos sobrecostos no aparecen como una gran desviación presupuestaria. Aparecen como pequeñas ineficiencias repetidas todos los días, hasta que alguien las mide con criterio operativo y financiero al mismo tiempo.

Maquinaria registrada con 10 horas de jornada y 3 horas efectivas
Maquinaria registrada como jornada completa, aunque el uso efectivo del recurso era muy inferior.
Falta de liberación Make Ready y zonas detenidas en obra
Un recurso crítico solo agrega valor cuando el frente de trabajo está liberado y las restricciones fueron resueltas antes de comprometerlo.
Optimización de recursos y mejora de decisiones con datos reales
El valor aparece cuando la obra conecta recursos, mano de obra, tiempos de ejecución y decisiones con datos reales.

Caso 03 · 6 meses de implementación · ERP, inventarios y Last Planner System

Del Excel manual a un sistema de control que conectó presupuesto, inventario, producción y cumplimiento semanal.

En la constructora se utilizaba Softland principalmente para contabilidad y recursos humanos. La gestión de presupuesto de obra, órdenes de compra y abastecimiento seguía operando en Excel. Eso provocaba doble digitación, retrasos, dificultad para validar la información y una brecha permanente entre la velocidad de la obra y la velocidad del reporte.

El desafío era mayor porque supervisores y subcontratistas no tenían acceso directo al ERP. Aumentar usuarios elevaba el costo, por lo que el proceso se apoyaba en planillas manuales, archivos Excel, digitadores y validaciones posteriores de oficina técnica. La producción seguía avanzando todos los días, pero la información se consolidaba tarde.

Durante un período aproximado de seis meses participamos en la implementación de Construit, incorporando controles semanales, revisiones quincenales y presentaciones mensuales de resultados en oficina central. También instalamos un calendario de toma de inventarios de materiales, cuyos resultados revisaba directamente con metodología ABC.

Uno de los cambios más concretos fue reducir las diferencias mensuales de inventario. Antes del proceso, las diferencias podían estar entre 10% y 15% mensual. Con procesos de control, registros adecuados y gestión de recepciones y consumos desde teléfono móvil, esas diferencias bajaron a menos de 5% mensual.

En paralelo, incorporé la metodología Last Planner System en la capacitación de equipos, sumando al área de abastecimiento para informar programas de despacho de materiales y a bodega para mantener actualizada la gestión de inventarios. La planificación dejó de mirar solo actividades: empezó a mirar condiciones necesarias para cumplirlas.

Los equipos comenzaron con un cumplimiento aproximado de compromisos semanales cercano al 60%. Luego de tres meses, el PPC se estabilizó en torno al 75% o más, apoyado por el análisis de compromisos en planificación intermedia y una mejor distribución de tareas entre oficina técnica, jefe de terreno y administración de obra.

Este proceso también ayudó a mejorar la adherencia presupuestaria en 40% y redujo los tiempos de reportería directiva en 70%, al conectar presupuesto, producción, compras, inventario y contabilidad bajo una lógica de control más integrada.

En 2018, este trabajo fue reconocido por la Cámara Chilena de la Construcción en Puerto Montt, donde fui premiado como líder innovador en control de gestión de obras de construcción. Más que un reconocimiento personal, confirmó una convicción: el control de gestión no está en hacer más reportes; está en diseñar procesos donde terreno, administración y finanzas trabajan sobre una misma realidad.

Inventario desconectado en bodega
El inventario deja de ser un registro de bodega cuando permite anticipar si el material estará disponible antes de bloquear el frente de trabajo.
Last Planner System con datos vivos en WhatsApp y Looker Studio
Last Planner System gana fuerza cuando restricciones, compromisos, avances y causas se mantienen vivos desde terreno hasta gerencia.
WhatsApp como punto de partida para ordenar información de obra
La obra no deja WhatsApp; se ordena la información donde nace para que la operación valide y gerencia decida con claridad.
Captura de datos con responsable, fecha, estado y actividad afectada
Capturar bien no es guardar un mensaje: es registrar responsable, fecha, estado y actividad afectada para que el dato sirva a una decisión.

Lo que me dejó esta etapa

Los datos no tienen valor por existir. Tienen valor cuando ayudan a decidir.

Después de esa etapa entendí que las finanzas deben conocer el centro operativo del negocio. Si es construcción, deben entender la producción real. Si es agro, el ciclo productivo. Si es consumo masivo, inventario, rotación, riesgos y externalidades que afectan el resultado.

En una era hiperconectada, los datos están por todas partes. La diferencia no está en tener más registros, sino en diseñar mejor el proceso que los genera: qué se captura, quién lo valida, para qué decisión sirve y qué trazabilidad deja.

Por eso prefiero pocos objetivos bien diseñados antes que una lista larga de indicadores que nadie usa. Un proceso con tres objetivos claros por área puede ordenar más que diez subobjetivos que solo se revisan cuando se ven atractivos en una presentación.

Ese principio sostiene mi trabajo actual en CFO Austral: transformar información dispersa en trazabilidad útil, conectar operación con finanzas y ayudar a que gerencia decida con información oportuna, no con reconstrucciones tardías.

Publicación destacada

Del dato a la decisión.

En el ebook de CFO Austral desarrollo una idea que conecta con mi historia profesional: los números no sirven para complicar la gestión, sino para ordenar conversaciones, decisiones y responsabilidades. El foco está en caja, resiliencia financiera, lectura simple de los estados financieros y gobierno ejecutivo para empresas que necesitan crecer sin perder control.

Esa mirada financiera sigue siendo parte de mi esencia profesional. La diferencia es que hoy la aplico con mayor foco a la construcción: donde el margen no depende solo de leer bien un reporte, sino de entender cómo se produce, cómo se valida el avance y cómo se transforma la información de terreno en decisiones para gerencia.

Terreno informa, la IA ordena, la obra valida y gerencia decide
Terreno informa. La IA ordena. La obra valida. Gerencia decide.
La obra genera información todos los días
La obra ya genera información todos los días; la diferencia está en convertirla en control, no en ruido.
El margen no se pierde al cierre del mes
El margen no se pierde al cierre del mes; se pierde antes, cuando la obra, la información y la decisión dejan de conversar.

Contacto profesional

Gracias por leer hasta aquí.

Comparto esta historia porque resume el oficio que he ido construyendo: finanzas con terreno, datos con trazabilidad y decisiones con contexto.

Gracias por leerla. Si esta mirada te hace sentido, puedes revisar mi trayectoria pública, seguir mi trabajo profesional o escribirme para conversar con calma.